Quién seré mañana
Me cuesta usar el lustro como medida de tiempo.
Hola, periodista*!!!!
En los meses previos al traslado he escuchado muchas cosas de Madrid. Una de las que más se me ha clavado se la oí a Adriana Herreros en la presentación de su ensayo Andar por andar. Dijo que Madrid era una ciudad hostil para llorar porque siempre hay –o eso quise entender– quince extraños dando vueltas a tu alrededor. No se puede llorar tranquila, no se puede llorar en paz, porque siempre hay unos ojos ajenos posados en tu pena. “Pues vaya”, pensé.
De momento Madrid me ha regalado un montón de sitios bonitos donde escribir. También he tenido la suerte de cruzarme con gente que lee Fleet Street (mi pequeño momento humilde de niche-internet-micro-celebrity???) y que ha sido muy maja.


En esta edición de Fleet Street, una despedida, la persona del año de la revista TIME, no todo el mundo quiere trabajar para Vogue y News Daddy ❤️ New York Times 🤡.
*Puede que no seas periodista como tal, pero eres igualmente superbién recibido/a <3.
Quién seré mañana
Me cuesta usar el lustro como medida de tiempo. “¿Dónde te imaginas en cinco años?”, me preguntan a veces. Entonces me asola el existencialismo: me apoyo en el ahora como forma de anclaje para no anticiparme a una realidad que desconozco. Es paradójico: a mí, que me gusta tener los planes organizaditos para la semana, se me hace imposible proyectarme hacia delante. Supongo que tiene que ver con la convulsión de estos últimos tiempos. El camino, más que un sendero pautado, es un lugar donde las plantas crecen sin orden y no existen señalizaciones de colores. Comienza entonces una exploración del entorno, donde aparto arbustos y hierbajos intentando ver algo.
Aquello que intuí como un paseo por un claro se ha revelado como la entrada a un bosque espeso. No hay más directriz que la que marca el instinto. Esta realidad se hizo más acuciante cuando me di cuenta de que no me dedicaría solo a la escritura. Llevaba años repitiendo la misma perorata: iba a ser periodista porque me gustaba escribir. No contemplaba otra opción. Por eso se me hizo tan complicado escoger el seminario de televisión en la carrera. ¿Para qué dar vueltas si estaba segura de la meta (escribir!!!!)?
Hoy por hoy no me dedico a lo que imaginé. La realidad ha moldeado mis expectativas hasta mostrarme que otras sendas son posibles. Es curioso: cuanto más tiempo pasa, más abierta estoy al cambio, a pesar de haberme aferrado a la inmutabilidad durante un tiempo largo. Yo, que no sé reconocerme en la valentía ajena, ahora soy más flexible con el lenguaje. Veo nuevas acepciones en las palabras y nuevas maneras de entender a las personas.
El otro día vino el director y actor Daniel Guzmán a WATIF TV. Nos contó que ha tardado cinco años en crear su última película, La deuda, y que tras estar solo algunas semanas en cartelera, ha terminado asqueado por los ritmos que imperan en la industria cinematográfica. Alguien que se ha convertido en el referente de tantos chavales dando vida a Roberto en Aquí No Hay Quien Viva, que ha tendido la mano a actores en ciernes y que ha hecho de la curiosidad el motor de sus historias, de repente se decanta por la música. Daniel canta en un grupo de punk con sus amigos bomberos y su logo es un puercoespín con presbicia.
El sábado, paseando por Madrid Río con Laura, hablamos de las expectativas, quiénes somos y quiénes seremos. Y todo se resumía en una cuestión tan Mr. Wonderfuliana que roza la superficialidad: “Confía”.
Sé que es una especie de cliché esto de abrazar la incerteza. Sé que a veces sigo resistiéndome como gato panza arriba, pero también sé que cada vez me siento más cómoda en lo que no conozco. La vida también consiste en sorprenderse constantemente. Es posible, como escribe Noemí López Trujillo en Me dibujaron así, “nacer tantas veces como una pueda imaginarse a sí misma”.
Ainhoa Marzol se despide de Gárgola Digital después de cuatro años escribiendo la newsletter. Ainhoa reflexiona sobre cómo los productos que creamos atraviesan nuestra identidad, algo que llevo pensando mucho tiempo. Llegará algo pronto al respecto. (en español)
Una defensa al diario de las chicas de internet, algo supuestamente trivial que lleva siglos sosteniendo la cultura digital. (en inglés)
¿Las redes llenas de desinformación? Qué más dará. Al menos, eso parecen pensar los estudiantes, que escogen perfiles como el de News Daddy por delante del NYT. Aquí podríamos hablar del mismo fenómeno con Ac2ality y El País. Menos mal que están saliendo nuevas cuentas informativas en redes *guiño, guiño* (en inglés)
Los creadores de IA, la persona del año de TIME. Así ha justificado el editor jefe de la revista la elección:
“Este ha sido el año en el que todo el potencial de la inteligencia artificial ha salido a la luz y en el que ha quedado claro que no hay vuelta atrás ni posibilidad de renunciar a ella”.
Los usuarios de los mercados de predicciones Kalshi o Polymarket ya se lo olían, y apostaron a que la IA se haría con la designación. Es la tercera vez que una máquina se lleva el título: primero fue el ordenador, en 1980, y después las comunidades digitales, en 2006. Pero cuanto más se integra la IA en nuestras rutinas, más crece también el escepticismo que la rodea. De hecho, NBC News ha publicado que OpenAI ha lanzado amenazas legales contra organizaciones sin ánimo de lucro críticas con la empresa. Y a OpenAI, claro, no le ha sentado bien. Lejos de inquietarle el contenido de la información, lo que le preocupó fue quién la firmaba: un periodista becado por el Tarbell Center for AI Journalism, una organización que financia investigaciones sobre el impacto de la inteligencia artificial.
¿La caída del sueño americano? Al menos, para las chicas que crecimos viendo rom-coms protagonizadas por periodistas. Según Emily Sundberg, de Feed Me, la vacante de redactora de belleza en Vogue está siendo rechazada por periodistas especializadas en ello. El motivo: los 4 días obligatorios en la oficina, salarios bajos y la necesidad de producir –agárrate– entre 25 y 30 piezas de contenido SEO al mes. La promesa de tener Vogue en el currículum ya no es suficiente compensación, lo que empuja a la gente a optar por trabajos mejor pagados o plataformas independientes.
La revolución del periodismo local en EE.UU. la lideran los universitarios. Según Columbia Journalism Review, los estudiantes norteamericanos están cubriendo los agujeros existentes en la información local. Si en 2021 había 100 programas universitarios distribuyendo información a medios, este año han sido más de 250. Al otro lado del charco hay ejemplos reveladores: una chica de 21 años de la Universidad de Vermont edita Winooski News, que tiene 1.300 suscriptores y está escrito por universitarios. Me asombra la utilidad de estos programas: frente a la desaparición de redacciones locales, los estudiantes están llenando los huecos reservados al periodismo tradicional.
Honestamente, conocer proyectos impulsados por gente en la universidad, sobre todo en España, me parece lo más. Fíjate si no en Diari de Barcelona o el Media Festival.
Por último:
Como gustó el boletín que escribí en un avión, hoy me he dado el lujo de hacerlo en un AVE, después de echar una cabezadita. Este es el último correo antes de que acabe el año. Te deseo una feliz Navidad y un feliz 2026, aunque el color de este año sea, según Pantone, el blanco, como una llamada desesperada a la calma.
Gracias por llegar hasta aquí. Es siempre un placer escribirte.
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¡Nos leemos! 💌
Mar







Qué maravilla y sensibilidad.
Como siempre, ordenas y cuentas de maravilla los resultados de tu curiosidad, como si no costara trabajo, con esa facilidad aparente que poseen las personas verdaderamente hospitalarias. Pero lo que de verdad te agradezco es la esperanza. En lo cercano, en lo pequeño, en el periodismo y en la gente. Fleet Street is good!! Gracias :)