No quiero ser una periodista beige

🌈 Los sindicatos periodísticos funcionan, el apagón digital que dio para muchas anécdotas y compartiendo, la vida es más.

¡Buenas, periodista*! 👋🏻

El tetris en la vida real. I’m in this image and I don’t like it.

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Otro domingo de la mano de Fleet Street: la newsletter sobre periodismo, el sector de los medios de comunicación, las tendencias y el futuro de la profesión con lecturas estimulantes, reflexiones chispeantes, datos, salseos y algún que otro meme.

Mi semana en una portada. Pero sin birrete, con beca y un miedo tremendo a hacer un Jennifer Lawrence.

*Puede que no seas periodista como tal, pero eres igualmente súper bien recibido/a <3.

🎨 El periodismo y la paleta de colores

No quiero ser una periodista beige. Lo escribí en uno de los márgenes del libro “Nuevo Periodismo” de Tom Wolfe cuando lo comencé en la cuarentena.

El beige es un color neutro, estandarizado y estable. Me recuerda al paso hacia detrás cuando no quieres saltar, a lo tibio, a la huida del riesgo. Y donde el periodista Tom Wolfe vestía de colores, dialectos, onomatopeyas y signos de puntuación, yo no quiero quedarme quieta e indolente.

Ayer nos graduamos una nueva hornada de periodistas de la Universidad Ramon Llull en la catedral de Santa María del Mar en el Born, Barcelona. No nos correspondía celebrar la ceremonia este año, sino el pasado, pero la COVID-19 ha retrasado muchas cosas, entre ellas, la de cerrar un ciclo ya agotado.

Nunca se me ha dado bien cerrar etapas, aunque siempre me haya empeñado en pensar que sí. Cuando salté del instituto a la universidad me costó mucho dar el paso. No quería despedirme de lo que, hasta ese momento, había sido mi casa. Pero con la carrera ha sido diferente, porque nos han empujado a un final que nos daba calambre en los dedos y llevábamos diseñando cuatro años, aunque se pueda parecer bien poco a lo que teníamos en la cabeza.

Amar tu profesión tiene una cosa buena y otra mala. La buena es que ejercer tu vocación, en sus múltiples formas, siempre te llenará. La mala, que todo lo demás nunca parecerá suficiente –hasta que creces o te conformas–.

Cuando el periodismo comenzó a moldearse como mi futuro quería teclear sin parar. Me imaginaba escribiendo columnas, noticias o reportajes extensos donde la materia prima fueran las letras. A veces el escenario era una revista de moda, y otras una cabecera nacional o un suplemento dominical. Lo importante era escribir, por muy leve o simple que sonase.

Después salté a la televisión con la agencia EFE y quería empuñar el micrófono y apuntar de frente a la actualidad. Me di cuenta de que salir de tu zona de confort –en este caso, el teclado– es estimulante y necesario. Luego llegó la radio, y disfruté de la calidez y la intimidad de entrevistar en los estudios pequeñitos.

Probados todos los formatos ya conocidos, ahora encuentro el gusto en los nuevos: en escribir cartas digitales a más de quinientos buzones, moldear audiencias de países bien diferentes, probar fórmulas e involucrarme de un modo distinto en el periodismo. Ahora reporto desde dentro para quienes forman parte de él.

Supongo que a eso se podrían referir cuando llamaban “camaleón” a Tom, porque asumía la coloración de aquello sobre lo que estaba escribiendo. Los críticos lo veían como un defecto, Tom como un cumplido. Él imitaba el acento de un contrabandista inglés o se metía en la cabeza de Phil Spector y nosotros intentamos ajustarnos a las distintas formas de hacer periodismo –newsgames, modelos de suscripción, IA, newsletter, podcasts o nuevos canales de comunicación–. Ser capaz de adaptarse a lo que viene y abrirse a escuchar y experimentar es lo que siempre, como periodistas, nos llevará hacia un futuro más enriquecedor y colorido.

En el cambio consciente está la virtud y también el éxito.


💬 ¿Qué leer?


🍝 Salseos periodísticos

🔥 Bosses wear Prada, workers get nada!

Según informaba Dave Jamieson, reportero de trabajo de HuffPost, el sindicato de la revista The New Yorker está preparando una huelga inminente donde piden a trabajadores, escritores y colaboradores que se unan a estas medidas:

A los lectores y suscriptores se les pide que no compartan o cliquen en ningún link durante la huelga y que no utilicen la app de The New Yorker. Eso sí, no deben cancelar su suscripción a no ser que el sindicato lo diga. Todas las medidas quedan recogidas aquí.

¿El motivo? Tras más de dos años de unas negociaciones nada fructíferas con Condé Nast, grupo editor de la revista, los trabajadores sindicalizados siguen demandando salarios más justos, mejoras en las condiciones del seguro médico y una mejor conciliación entre la vida personal y el trabajo.

Hasta Sullivan Street: El martes pasado alrededor de 100 manifestantes se plantaron frente a la casa de Anna Wintour en el barrio neoyorquino de Greenwich Village para protestar. Wintour es la directora de Vogue y también de contenido global de Condé Nast, pero hay una publicación que no se encarga de supervisar, justamente The New Yorker, dirigida por David Remnick. Aun así, el sindicato escogió esa localización porque Wintour funciona como “representante” de Condé Nast, como explicaban en el New York Times.

En la cuerda floja: La pandemia ha acabado con los puestos de trabajo de un centenar de trabajadores en Condé Nast, más otro centenar que dejó de trabajar temporalmente. En España, el grupo editor presentó a finales de abril un ERE con el que pretendía despedir a 55 trabajadores, pero al final la baja se redujo a una treintena.

👩🏻‍💻 La Gen Z, fuera de la redacción del Daily News… y otra vez dentro

Hacerse un hueco en el mundo periodístico es complicadísimo. Pero la situación se agrava aún más cuando las oportunidades empequeñecen, desaparecen o no existen.

A principios de semana, el fondo de alto riesgo Alden Global Capital, que compró hace menos de un mes el grupo editor Tribune Publishing, cancelaba las becas de verano en el Daily News, a pesar de que al menos cuatro jóvenes periodistas ya las habían aceptado.  

Pero han reculado: Si bien Alden suspendía el programa de becas hasta que el cambio de propiedad estuviera más consolidado, las reacciones del sindicato y las redes sociales han hecho que las becas vuelvan a estar back on track.

A todo esto, una usuaria en Twitter afirmaba: “Wow it’s like unions work or something. Who knew?”.

💡Apagón mundial digital

El martes pasado las webs de periódicos como The Guardian, El Mundo, el New York Times o Reddit sufrieron una caída masiva de más de una hora tras el fallo de la red de distribución de contenidos Fastly, proveedora del sitio web de estos medios.

El Error 503 ha dejado varias anécdotas dignas de mención:

  • Lo más curioso: El sitio web de The Verge fue uno de los muchos afectados por la caída de Fastly. Para paliar el parón de su web, continuaron compartiendo información en un Google Docs. Sí, sí, como lo lees.

  • Lo peor (o mejor, según se mire): Pero pasaron por alto quitar la opción de que cualquiera pudiera editar el documento. Y el resultado fue este:

🎢 Todo lo que sube, baja

Internet es un cosmos donde todo tiene cabida. Por lo general, solemos hacernos eco de las tendencias más novedosas y, a veces, también de las más fugaces, absurdas o caducas.

En un momento donde la creator economy toma impulso, plataformas y formatos intentan seguirle el ritmo, lo que provoca fluctuaciones tremendas de modas que, tal y como llegaron, se van.

🤝 Compartir es vivir, my friend

Gift articles: El New York Times permite a sus suscriptores compartir hasta 10 artículos cada mes, incluso con usuarios que no lo sean.

Pero no es el único periódico impulsando una iniciativa similar.

El Washington Post también permite a sus suscriptores compartir un pase digital cada mes, con el que pueden dar a una persona acceso totalmente libre durante 30 días a todos los contenidos del Post, incluyendo sus apps. Incluso pueden compartir una suscripción bonus, aka darle al receptor una suscripción digital gratuita hasta el tiempo que dure la tuya propia.


🗞 Periodismo en…

  • Un cachito del programa Tardeo, el podcast presentado por Andrea Gumes en Radio Primavera Sound. Esta vez, el invitado es, entre muchos otros, Óscar Germade, director de arte en Vogue España. Con él, charlan sobre cómo diseña la portada de una de las revistas de moda más icónicas. Si quieres escuchar su intervención, avanza hasta el minuto 7:44.


Que tengas un domingo estupendo, disfrutes mucho del sol, una caña y un chapuzón si se tercia. Te mando un abrazo virtual y te agradezco mucho que hayas llegado hasta aquí.

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¡Nos leemos! 💌

Mar