Elda Cantú: "Creo que esa sensación trepidante antes de presionar “publicar” no se va nunca"

💌 La encargada de escribir el boletín El Times habla sobre el periodismo en español, el vértigo de darle al botón de "enviar" y cómo se cuece el boletín.

¡Hola, periodista! 👋🏻

El consejo que tal vez necesitabas leer, vía la invitada de hoy.

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💌Elda Cantú: “Creo que esa sensación trepidante antes de presionar “publicar” no se va nunca"

El viernes tuve la oportunidad de hablar con Elda Cantú, quien se encarga de escribir El Times, la newsletter del New York Times en español. Charlamos sobre periodismo en español, el vértigo de darle al botón de "enviar" y como se cuece el boletín, entre otras curiosidades.

Te dejo una versión acortada de esta conexión México-Barcelona. Espero que la disfrutes tanto como yo disfruté de charlar con Elda.

En las predicciones del Nieman Lab sobre periodismo del 2021, hablaban de que cada vez veríamos más contenido traducido o contenido que no fuera en inglés. Se puede ver cómo esa predicción se cumple con la creación de plataformas como la reciente Bloomberg Línea. ¿Qué importancia tiene el periodismo en español en el New York Times?

Este esfuerzo que estamos viendo por parte de los medios que tradicionalmente publican y reportan en inglés de crear una oferta de contenidos en español es un esfuerzo por encontrar a las audiencias donde están. Y eso implica hablar en el idioma que prefieren, pero también implica una sensibilidad que es muy sutil pero que puede ser muy crucial que tiene que ver con entender por qué lo estás haciendo, a quién quieres servir con esta pieza en particular. Esa es la parte que más me entusiasma.

En el trabajo que hacemos en el Times, el español forma parte de una estrategia más amplia de llegar a distintas audiencias. Es una forma de ampliar el alcance de nuestro periodismo, pero además de hacerlo en un modo donde hay una voluntad por hablar en tu idioma. Yo lo veo un poco así. Dentro de la misión del diario de buscar la verdad y de ayudar a la gente a comprender el mundo, nosotros entramos en esta segunda parte.

¿Cómo se plantea este auge del contenido en español frente al cierre de la edición hispana del New York Times en 2019? 

El hecho de que hayamos reactivado el boletín en español es testamento de que fue una decisión de negocio, porque se tomó en una circunstancia particular, y que hemos, de alguna forma, retomado.

Creo que no es una falta de interés y tenemos elementos que evidencian eso. Sí que hay una conciencia muy grande de que hay una audiencia que tiene apetito por el diario y que no necesariamente puede o quiere leernos en inglés. 

¿Cómo ha notado el lector el cierre de la edición en lo que respecta al contenido en español?

La pérdida más grande es la de recibir contenido original, desde mi punto de vista. Por otro lado, para un lector puede ser imperceptible, porque el diario produce alrededor de 150 piezas entre semana y más de 250 los domingos.

Con el boletín tratamos de que el lector no sienta que le faltó algo.

Hay notas para las que tal vez no existe un apetito en español, pero nosotros ayudamos a crearlo. De pronto hay algo de lo que todo el mundo empieza a hablar como “¿Qué es la languidez?” ¿Y por qué todo el mundo empieza a hablar de la languidez en español? Porque escribimos una nota muy exitosa en inglés. En ese caso en particular, si uno mira las tendencias de búsqueda en Google, no encontrará a nadie que esté buscando “languidez” hasta que lo hemos traducido. 

De vez en cuando aún me dicen: “¡Qué sorpresa que a esto le haya ido bien en español!” Y yo respondo: “Bueno, es que a la gente que habla español le interesan las mismas cosas que a la gente que habla en inglés.” Todos queremos saber si nos podemos vacunar y beber alcohol. 

O el tema del boletín sobre la leche de vaca. Es un tema que, en primera instancia, no sabes que está sucediendo y es muy curioso. 

En ese caso en particular, hemos tenido una pequeña conversación porque Oatly no es un fenómeno de consumo fuera de Estados Unidos. Entonces la pregunta es: ¿Le va a interesar a toda la gente que no conoce Oatly? ¿Cómo hacemos que le interese? Hay que contarle, por ejemplo, que Oprah es inversora. Además, toda la gente o toma leche o ha dejado de tomarla. 

Así, te das cuenta de que un suceso te puede decir algo sobre ti y sobre las elecciones que haces sobre tu vida mientras le estás poniendo leche o bebida de almendras a tu café. 

No hay un periodismo que le importe más o menos a la gente en español. 

Por ejemplo, la historia de amor de los papás de Kamala Harris estoy segura de que se leyó más que la plataforma política de migración del candidato X. ¿Por qué? Pues porque a las personas nos gustan las historias que están bien contadas y que nos revelan algo. Y ahí sí que puedes ver que estamos saciando un apetito que la gente no estaba buscando. 

Por otro lado, mi buzón tiene media docena de correos que me corrige y me dice que eso no es leche, expertos o gente que pregunta: “¿Por qué están promoviendo el pastel de seis leches? ¡Eso es una aberración!”.

¿Cómo lidiáis con esos correos en el equipo? Debéis tener una base tan amplia de suscriptores que puede ser un poco abrumador.

Es algo que he tenido que aprender a manejar. Hay comentarios que no son muy amables, pero tienen razón. Esos, casi siempre, son los comentarios que siento más responsabilidad de responder o de pasar a la persona que pienso que debería estar enterada de ello.

Creo que alguien que se tome el tiempo de escribir un correo electrónico es porque está esperando que haya alguien al otro lado. Entonces, hay ocasiones en donde te puede abrumar un poco. Pero también son una buena forma de tomarle la temperatura a lo que más le importa a las personas.

Cuando tú tienes un boletín, sabes que cuando programas o envías es como mandar decenas de botellas al mar. Y cada uno de esos correos de lectores me demuestra que hay alguien leyendo. 

Lo que más me gusta de leer esos mensajes es cuando veo que son lectores que no conocían el diario, que tienen preguntas de cómo trabajamos y que lo aprecian. Pueden ser lectores en Venezuela que tratan de abrir todas las tabs para poder leerlo por si después no tienen acceso o lectores que tal vez en su comunidad o en su país no pueden informarse de ese modo.

¿Cómo te sientes firmando un boletín de un medio tan potente? ¿Da vértigo? 

Es un peso muy grande. Es un privilegio, pero alguna vez me he despertado para revisar si hice algún cambio que me faltaba. El arma secreta del boletín es que hay un grupo de editoras que me cuidan las espaldas. 

¿Cómo se cuece el boletín de El Times? 

Dos días antes de enviar el boletín mando dos o tres líneas de algo que quiero tratar por Slack a mis dos editoras, Juliana Barbassa y Snigdha Koirala, a una hora en concreto. Es el primer pitch.

A veces tengo una idea de un tema que no está on the news, en el radar de mucha gente. Es algo que quiero hacer, y de ahí empiezo a masticarlo. Participo en muchas reuniones como oyente. Voy, me siento y escucho en qué están trabajando en la redacción. Eso me ayuda a programar en el corto y el mediano plazo. 

Yo lo veo como armar una revista. Ahí uso mi trabajo anterior haciendo revistas. Vas trabajando con lo que tiene el diario para ofrecer. 

Algunas veces, el pitch simplemente es algo que ya me propusieron. 

¿Se recicla un tema? 

No, no. En el interior del diario cada vez hay más interés porque las notas estén en español. A veces, por ejemplo, nos llaman los compañeros de deportes y nos dicen: “Vamos a tener esta nota sobre la Superliga y en España les va a interesar un montón”. Ahí, por ejemplo, hay una colaboración con ellos. Así hacemos el unboxing de la nota en el boletín. 

¿Cómo sigue?

Después de que me acepten el pitch, mi desafío principal es cumplir la promesa. En dos líneas puedes hacer que algo suene muy atractivo, pero tienes que cumplir. 

Empiezo a escribir un día antes. Me demorará unas 3 horas. De ahí, hacemos la edición. Hay por lo menos tres pares de ojos que lo ven. Yo lo entrego y lo dejo en sus manos y espero haber cumplido con lo que iba a hacer. A veces la devolución es menos dolorosa que otras veces. En ocasiones, la observación es sencilla, otras tengo que pensar un rato más, escribir o deshacerme de algo. Todo eso sucede la misma tarde de antes de enviar el boletín.

Hechas las correcciones –que son de estructura y fondo–, propongo 3 o 4 asuntos del correo en el canal de Slack y pongo la opción de votar. Entonces, alguien dice “esto no me gusta” o “esto se puede malinterpretar”. Eso también es muy rico porque venimos de lugares diferentes e incluso nuestros españoles son variados. Con que el canal es abierto, a veces alguien pasa por ahí y añade algo. A mí me gusta mucho ese tipo de colaboración porque significa que han visto algo que no los dejó indiferentes. 

Después, mando la prueba final. He aprendido –para pasar menos vergüenza con mis colegas– a mandarme primero una prueba a mí, y después a todo el mundo. Así vemos qué no nos gusta.

Como cuando lees algo en voz alta y no suena igual a cuando está escrito. 

Es exactamente así. Entonces ya vamos al line editing. Es ahí donde empieza a disiparse ese vértigo del que me hablabas y que todos tenemos. Después, vuelve a mí al programar la hora, hacer todas las cosas tecnológicas, añadir la foto… 

Creo que esa sensación trepidante antes de programar algo o presionar “publicar” no se va nunca. Lo he sentido desde siempre. Cuando daba clases de periodismo les decía a mis estudiantes: “Si ustedes le dan a imprimir o a enviar y se quedan muy tranquilos, tengan miedo”. 

Uno siempre tiene que estar seguro de lo que hizo, pero siempre tiene esta cosa de “y si esto se entiende, y si esto se puede decir mejor, y si quito una línea más.”

Creo que, al final, la parte que te deja dormir es tener un equipo en el que puedes confiar y ser ordenado. 

¿Alguna vez no has sabido que pitchear, qué idea dar? 

Sí, me pasa muy seguido. Creo que a veces los periodistas estamos pensando en otros periodistas. Tenemos ese problema. Algo que a mí me ayuda a encontrar ideas es entender que no estoy escribiendo el boletín para otros periodistas. Otros periodistas saben y están al tanto de muchas cosas. Trato de pensar en un lector que tal vez no está revisando las noticias cada hora. 

Creo que ese miedo de que no se me ocurra nada muchas veces tiene que ver con estar pensando en el “te voy a informar de algo”. Pero, a veces, la cosa más pequeña es la más reveladora. El boletín es un espacio muy bonito para desarmar una nota porque, a veces, el lector que pasa por ahí no necesariamente sabe que en el tercer párrafo de una noticia hay un dato que lo va a sorprender y lo va a hacer querer leerla.  

No siempre estamos buscando hablar de algo de lo que nadie haya hablado. A veces simplemente es ayudar a organizar la información o presentar un punto de vista, algo que a pesar de estar en la cabeza de todo el mundo, siga siendo sorprendente.

El boletín es un lugar para pasar el tiempo. Es un espacio donde queremos que la gente esté con nosotros, que esté con el boletín de El Times, que entienda el mundo a través de este trabajo. Y sí, a veces me doy una vuelta por las secciones más inesperadas, y es solo para levantar la vista. Eso te hace verlo distinto, y caminar. 

  • Métricas: En noviembre del 2019 se compartía que el boletín contaba con 300.000 suscriptores. A día de hoy, “la cifra ha crecido de una forma que nos tiene contentos”, explicaba Elda.

  • ¿Desde dónde leen El Times? Una tercera parte de los lectores se encuentra en Estados Unidos o en Europa y dos terceras partes están en América Latina. 


💬¿Qué leer?


🍝Salseos periodísticos

🎙¿Quién dijo que los podcasts solo se pueden escuchar?

Spotify añadirá la opción de transcripción de podcasts. El texto escrito se generaría de forma automática mientras el usuario escucha el programa, con o sin sonido.

Con esta nueva funcionalidad, los oyentes podrán tocar cualquier parte de la transcripción y empezar a reproducir el audio desde ese punto.

Nuevo, nuevo…no es: Al parecer, en los términos y condiciones de Spotify de mayo de 2020 ya se solicitaba permiso para llevar a cabo las transcripciones. Un ejemplo claro de aquello que pasamos por alto y aceptamos sin leer.

🤳🏻 Vice Media Group produce más stories que contenido en texto o vídeo

Con Stories Studio, la aplicación que la redacción creó para facilitar la elaboración de stories por parte de la plantilla, ahora son capaces de generar unas 3.000 piezas al mes, una cifra por encima del número de piezas de texto o vídeo.

Datos, datos, datos: Con los stories, han conseguido aumentar un 72% las impresiones por publicación. Además, potenciar este tipo de formato ha permitido a Vice World News incrementar en 500.000 su base de seguidores en Instagram en solo seis meses.

¿Y por qué gustan tanto los stories? Eso, ya, lo dejamos para otro número.

📸 Una extensión de las redacciones (¿o un híbrido entre agencia de noticias y plataforma de imágenes?)

Así se plantea The Newsroom, el nuevo servicio de la plataforma Shutterstock (donde alguna vez habrás querido coger fotos de stock) que permitirá acceder 24/7 a noticias de última hora y contenido exclusivo en tiempo real a redacciones, editores y periodistas.

"The Newsroom aprovecha la experiencia de los profesionales internacionales para entregar noticias de última hora y tendencias a través de fotos, videos y paquetes audiovisuales directamente en las bandejas de entrada de los principales medios de comunicación y redes de transmisión a nivel mundial. Queremos que nuestros clientes estén a la vanguardia del contenido de las noticias de última hora”, cuentan desde el equipo de Shutterstock.

🤑 Apple factura más con la venta de sus airpods que empresas como Spotify, Uber o Twitter


🗞Periodismo en…

  • El diccionario del cliché. “Una herramienta-buscador para detectar las frases hechas que solemos usar en los medios”, cuenta el periodista y docente Jose A García Avilés, uno de sus creadores, en Twitter.

  • Una entrevista recomendada por Elda al astrofísico Neil deGrasse Tyson. “No es algo relacionado con el periodismo, pero a mí me parece que es una pequeña lección de cómo ponerte del lado de la persona que quieres llegar, de que sea breve, de que le digas algo, y de que no lo dejes indiferente. Desmenuza cómo funciona la atención de las personas y reconoce que él ha tenido que aprender de SuperBowl o de Beyoncé porque le sirven como una suerte de andamiaje en el cual montar lo que él quiere decir”.

    Lo que seguramente querrás escuchar comienza en el minuto 20, aunque es mejor que veas el vídeo un par de minutos antes para comprender su respuesta.


Gracias por llegar hasta aquí. Dale al corazoncito si te ha gustado la entrevista, compártela, escríbeme o comenta. Cada mensaje es una alegría.

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¡Nos leemos! 💌

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